El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México

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Arq. Gibran Ocampo – La arquitectura como ente callado, vuelve a dar un grito con su forma, belleza y espacios, pero es lo menos que se podía esperar de personajes como Fernando Romero y Norman Foster, dos de los mejores Arquitectos conceptuales de esta era.

El nuevo aeropuerto de la ciudad de mexicoLejos de todo el trasfondo social, político y económico que representa tener un nuevo aeropuerto en nuestro bello México, la manera en la que estos dos arquitectos integran la innovación de espacios y nuevos materiales para la construcción, así como el uso de la tecnología que hoy enmarca nuestras vidas.

La conceptualización de espacios, arquitectónicamente hablando, es más que simplemente darle a un espacio la categoría de tal o cual cosa, objeto o situación, es concebirlo como idea y llevarlo a un espacio tangible y confortable, es decir, materializar la imaginación del hombre, esa es la tarea primordial del Arquitecto; para conceptualizar se debe conocer el objetivo del espacio de manera que su forma completa y parcial signifique algo, es decir tenga un significado mucho más profundo que la función o la estética. En este caso el nuevo aeropuerto del D.F. es susceptible a
miles de interpretaciones respecto a su conceptualización, desde teorías Iluminati o figuras gigantes de la era reptileana del hombre, hasta las formas más complejas como una mujer dando a luz, una mujer recostada con los brazos extendidos concibiendo la vida.
Y por loco que parezcan estas interpretaciones, todas podrían ser válidas pues la conceptualización de la arquitectura se basa en dar significados claros o abstractos a la construcción
de manera influya sobre los usuarios de maneras indirectas y se le otorguen los dotes de poder, fortuna o abundancia.

Pienso que la arquitectura sin conceptualización carece de sentido, como si le faltara algo, como terminar un rompecabezas sin una de las piezas, es decir como seres humanos y como arquitectos debemos saber cómo darle vida a nuestras obras y en algunos casos inmortalidad a estos entes callados que nos acompañan en nuestras actividades diarias, es decir los espacios arquitectónicos. El objetivo de la conceptualización lo encontramos en claros ejemplos que nos
dejaron nuestros antepasados, pobladores y constructores de grandes civilizaciones que hasta la fecha nos asombran, como el Coliseo Romano, como la Muralla China, como la Pirámide de Kukulkán en Chichen Itzá y muchos más, obras que fueron concebidas con un propósito tangible y uno un poco más etéreo, un poco más espiritual.

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